Vigilantes

Vigilantes proféticos y apostólicos

Este es un extracto de una de las cartas de Jane. Para leer la carta completa, lea Colaborar para que Aglow siga siendo ágil.

Chuck Pierce hizo un poderoso decreto en la Conferencia Nacional de EUA en 2018, en Spokane, Washington. Su decreto fue posterior al informe dado desde el podio acerca del viaje de Aglow a Vietnam un tiempo antes, ese mismo año. Al escuchar él, lo que percibió en su espíritu fue, “Es un mover de Dios que ha movido a las mujeres de ser guerreras de oración a ser vigilantes apostólicos-proféticos”. Prosiguió diciendo, “Este es un cambio significativo y es una expresión de identidad que no hemos visto en el pasado”.

Al comenzar el 2019, tuve la fuerte impresión de que se llevaría acabo una batalla grande e intensa entre la luz y las tinieblas, entre las fuerzas del mal y Dios, y que sería una batalla en la que el mal perdería. Vemos evidencia de que esta batalla aumenta, al gemir toda la creación por la venida de Jesús.

Pan de Vida

Tenemos hambre de Ti, Señor

Este es un extracto de una de las publicaciones de Jane en Facebook. Siga a Jane en Facebook.

Creo que Dios ha llamado a Aglow para que sea uno de esos ministerios que no solo permiten, sino que invitan al Espíritu Santo a fluir en nuestra vida como individuos y como ministerio, para evidenciar Su gloria de una manera no vista en el mundo. Nos han sido dadas muchas palabras acerca de ello.

Pienso en Naomi, en el libro de Rut, cuando escuchó que el Señor había visitado a Su pueblo dándoles pan y ella volvió al lugar del pan. Hay hambre de pan hoy. Hay un mover e inquietud y un deseo por más de lo que hemos conocido, o comido, en el pasado. Clamamos por una revelación fresca de la Palabra, del Pan de Vida.

El hambre es una señal de salud. El apetito es una señal de un mayor deseo por más y más y más. Los libros, sermones y conferencias que una vez daban justo en el blanco para nosotros, alimentándonos de maneras hermosas, ya no parecen atraernos de la misma manera. La ausencia de ese deseo... y aun la ausencia de lo significativo... es una clara señal de que Dios no retiene nada bueno de nosotros, sino permite que incremente la temporada de hambre interna, para que entremos a un lugar más profundo de relación y comunión con Él.