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Santifícanos, Señor

Key hole

En una reunión reciente con el personal, reprodujimos uno de los vídeos de Dutch Sheets. Al escuchar, nos sentimos llamados a un tiempo de oración. Oramos y adoramos y compartimos la Escritura juntos. La presencia del Señor se sintió muy fuertemente. Fue un tiempo santo.

Una de las escrituras que compartimos fue una muy familiar que se encuentra en Juan 17:17 en donde Jesús dice al Padre, “Santifícalos en tu verdad…”. Eso es lo que Él está diciendo en esta hora.

Como seguidores de Jesús sabemos que Él nos habla aunque haya una sensación de “¿Qué me estás diciendo a mí? ¿Hay algo que Tú quieras ajustar en mi vida?” Yo diría que Él está llamando nuestra atención a algo otra vez. Puede ser que lo que el Señor está diciendo en este tiempo esté tomando un nuevo rumbo, pero la esencia de la verdad está allí.

La Escritura procede diciendo, “Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo”. Imagine cómo sería su reacción al escuchar al Señor decir, “Te envío a ti”.

Tal vez respondería, “Yo no voy a ningún lado. Salgo del trabajo y voy a casa. Voy a la abarrotería, pero en realidad no voy a ningún lugar porque estamos en confinamiento. No podemos ir a ningún lugar.”

Tal vez haya un mensaje en su respuesta, algo en su vida personal, justo en su hogar, en lugar de habitación, en su lugar de trabajo. Los lugares a los que nos hemos acostumbrado y esos lugares de donde no podemos huir. Él dice, “Yo te tengo justo allí. Escucha mi voz. Escúchame a mí. Quiero hacer unos cambios.”

Eso hace que me den ganas de llorar, porque es algo tan valioso que Dios está permitiendo y haciendo en nuestra vida.

Pruebe con la llave

Me desperté pensando en la escritura que nos compartió Dutch, diciendo en voz alta, “el 22 es su número”. Es en Isaías 22:22 en donde se habla de la llave.

Sucede que yo tengo una llave. Es una llave grande, oxidada y vieja y no es una que muchos de nosotros usaríamos para abrir nuestras puertas. Pero tiene un mensaje para nosotros hoy.

Me habla de la llave de la casa de David, “Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro: él abrirá y nadie cerrará, cerrará y nadie abrirá”.

Ese versículo me dice a mí que Él ha puesto una llave en cada uno de nosotros para nuestra vida personal. Hablo de la llave en el ámbito del Espíritu. Hay algo que ha sido puesto sobre nuestros hombros y sentimos que es del Cielo. Es algo para este año nuevo que le permitirá caminar de una manera que a Él le deleita.

Él ha puesto esta llave en sus hombros y Él no quiere que sea pesada, una gran carga. Él quiere que usted sepa que es a través de usted, que Él usará esa llave para abrir puertas que usted no podía abrir antes.

Usted ha intentado abrirlas. Incluso intentó con diferentes llaves. Tal vez intentó con su hombro o trató de tumbar la puerta de una patada. Nada abría esa puerta. Pero Él le ha dado una llave y Él dice, “Ahora es el momento. Prueba la llave en esa puerta…”

Tal vez lo que está detrás de esa puerta no es todo lo que usted esperaba, pero es todo lo que Él puso allí. Él usará cada elemento, a cada persona, a cada situación. Todo lo que se abrió al utilizar esa llave, Él lo usará en la vida suya.

Ponga cerrojo a esa puerta

Por otro lado, esa Escritura dice que nosotros cerraremos puertas. Piense en ello. ¡Usted cerrará algunas puertas que nadie podrá abrir! Eso puede representar cosas en su pasado, cosas con las que ha batallado, la forma en la que se habla a sí mismo, el hablar negativamente, cualquier cosa, ya sea un pensamiento o una palabra o una forma de comportarse.

Yo pensaba en puertas del pasado que ahora parecen estar cerradas. Eran lugares agradables en donde me gustaría permanecer. Pero Él está diciendo, “No. Ha sido cerrado.” No hay nada de ese pasado que usted pueda traer consigo a lo nuevo. Está cerrado. Se acabó. Concluyó.

Pararse en la Roca

No sabemos qué vendrá este año y no importa que no lo sepamos porque nuestra esperanza está anclada en nada menos que en la sangre y la justicia de Jesús. Estamos parados en la Roca que es Cristo Jesús. La llave está en nuestra mano. Podrán venir y pasar los vientos, pero nosotros permanecemos en la Roca.

主よ、私たちを聖別してください (Sanctify Us Lord)
La roca de nuestra salvación
 

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