Caminar Hacia la Luz

Visión y revelación de Jane Hansen Hoyt
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Él hace nuevas todas las cosas

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Es el TIEMPO CORRECTO para que el Espíritu Santo entre a nuestra vida, a nuestra rutina, a nuestro orden y comience a hacer nuevas todas las cosas. “He aquí yo hago nuevas todas las cosas”. Ap. 21:5

Asociamos este versículo con el primer paso que dimos hacia Jesús, ese paso que altera el rumbo de la vida al recibirlo como nuestro Redentor, nuestro Salvador.

Pero, hay una realidad persistente que continúa manifestándose con cada paso que damos hacia el Señor y Su Reino.

Una historia personal

Desde hace un poco más de un mes he estado viviendo en una zona de construcción.

Tuve la grandiosa idea de que una cocina nueva renovaría nuestra casa, que es un townhouse de unos 1200 pies cuadrados. Es un lugar lindo, con vista espectacular a Puget Sound. El área de construcción le da una idea del tamaño de la cocina. Es pequeña, compacta y maravillosamente iluminada por la abundante luz que entra. La cocina es el corazón del hogar, sin importar su tamaño. ¡Hace que una casa se sienta como un hogar!

Así es que mi maravillosa idea de la renovación pasó a ser un proceso. Le mostré fotos al contratista. “No hay problema”, me dijo él. “Comenzaremos pronto.” Ese pronto fue más tardado de lo que yo esperaba, pero estaba tan emocionada y tan expectante, que la espera valió la pena. La idea de lo “nuevo” tenía atrapado mi corazón.

Volvimos a casa luego de estar 5½ semanas en Europa e Israel y encontramos que todo el piso estaba cubierto con cartones. Luego, entré a lo que había sido la cocina para ver que los muros iban por la tabla roca y cinta aislante azul. La emoción bullía dentro de mí. La visión no tarda, pensé a mis adentros.

El proceso

El proceso es interesante. Hay que aprender nuevos patrones de vida. Nada está donde solía estar antes de que comenzara la demolición.
El comedor ahora estaba lleno de “cosas de la cocina”. Yo no soy guardadora por naturaleza. Por lo que las “cosas” parecían necesarias en su lugar anterior. Pero, al verlas aquí y allá, pensé “Hmm, tal vez todas esas “cosas” no son tan útiles o necesarias como pensaba”. Las estaba viendo bajo una nueva luz. Yo creía que me había deshecho de muchas cosas tres años atrás cuando nos mudamos a nuestra nueva residencia.

¡Es divertido cómo se le pegan a uno las cosas al viajar por la vida! Se convierten en el patrón con el cual uno piensa, actúa y reacciona. Es tan automático como buscar los platos en el lugar acostumbrado. Los cubiertos están allí, los cuchillos de cocina, allá. Los vasos están en aquel estante. ¿Sabe a qué me refiero, verdad? Atomizamos muchos de nuestros patrones de vida.

Vida en el Espíritu

En nuestro caminar con Jesús hemos aprendido que todo se trata de sujetarse al Espíritu Santo, quien hace nuevas todas las cosas en nuestro corazón, nuestro sistema de creencias y en nuestros patrones de vida.

Soltamos esto y aquello... aquí y allá. Pero, luego llega el encargado de la reconstrucción para ofrecer su ayuda y su conocimiento. Y comienza un proceso muy distinto... ¡sí, hasta llegar a la tabla roca y cinta azul! ¿Le hace sonreír? ¿Le hace llorar? ¿Se pregunta cómo reaccioné al proceso? Pues, como podrá imaginar, reaccioné de todas esas maneras. Verá, no soy fanática de la limpieza. Me gusta todo ordenado y en su lugar. Sacudo y me mantengo al día con la limpieza... hasta disfruto de limpiar. Me resulta tranquilizador, una parte de mi hombre natural. Así fue criada y me dijeron, “así es como se hace”.

Pero, santo cielo, cuando comenzó la reconstrucción, tuve que prepararme contra todo el desorden natural del proceso. “No veas el polvo. No luches contra el hecho de que la mesa del comedor está cubierta de las “cosas” que pensaba que eran tan necesarias.” No luche contra el buscar continuamente sus necesidades ordinarias en los lugares antiguos, porque todo está atravesando el proceso de hacerse nuevo.

Otras cosas

Junto con el proceso de reconstrucción, algo falló en mi rodilla. Así es que ahora, cada movimiento requería de un proceso de pensamiento previo para no desperdiciar ni un solo paso. ¡Santo cielo! Ni siquiera sé cómo calcular como es esta nueva situación. Nada era como solía ser. Mi vida ordenada había sido interrumpida, pero estábamos moviéndonos hacia algo nuevo. Será hermoso cuando esté terminado. Es una buena actualización.
Tengo que sonreír al pensar en el día que volví a casa y encontré que mi lugar iluminado, la ventana de la cocina que daba entrada a tanta luz a todo ese espacio, ahora estaba cerrada. Claro, tenía un propósito. Iban a instalar una nueva ventana con un vidrio de mucho mejor calidad. Pero, durante un breve tiempo, mi luz estaba atenuada.

Usted –sin duda– ya sabe a dónde voy con todo esto. ¡Esto ha sido una lección muy actual para mi caminar con el Señor! Puede ser alarmante el que nada luzca como solía hacerlo. Todas sus rutinas espirituales no tienen la misma vida que una vez tuvieron. Sus patrones de lectura usuales ya no tienen la misma vida. Su vida de oración parece apagada. Su visión parece limitada. Pero, ¡ay! Él está haciendo todas las cosas nuevas... no viene sin distorsión de lo viejo.

Moldear a un pueblo

Vivimos en tiempos nuevos, tiempos diferentes. Él está moldeando a un pueblo que ha sido hecho nuevo en medio de la turbulencia y el desorden de la vida y los tiempos que nos rodean.

Éste no es un tiempo de preguntarse si es buena idea comenzar un proceso de reconstrucción. Usted ya va bien encaminado. Lo nuevo viene. No es tan oscuro como piensa. La luz, nueva luz, viene. Él hace hermosas todas las cosas en Su tiempo y este es el momento correcto de ser hecho nuevo y de ser formado para ser los intercesores reales, sacerdotales que Dios sabe que somos.*

Aglow no es el mismo ministerio que cuando fue formado a finales de la década de 1960, ni de los ochentas, ni del 2000. Hoy, al hablar con Dios, me escuché diciendo, “Cedo. Cedo al proceso, al desorden, a la pierna que me duele... porque Tú estás en todo ello. Tú reinas sobre todo. Tu mano creativa se mueve en esta situación y por el mundo para formar algo maravillosamente nuevo. Quiero lo nuevo antes de entender plenamente todo lo que el proceso requiere. Y, quiero lo nuevo ahora... estando EN MEDIO DEL PROCESO.

Este es el MOMENTO CORRECTO para que el Espíritu Santo entre a nuestra vida, a nuestra rutina, a nuestro orden y comience a hacer todas las cosas nuevas. Queremos lo nuevo. Le hemos pedido que seamos nuevos. Y Él ha venido para cumplir el anhelo por lo nuevo que Él puso en nuestro corazón.
Disfrute del proceso.

*Para leer más acerca de intercesores reales y sacerdotales, lea el mensaje de Dutch Sheets haciendo clic acá.

Jane Hansen Hoyt
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Jane Hansen Hoyt
Presidenta/Directora Ejecutiva
Aglow International
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¡Vengan a mí!
Amor agresivo
 

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